Tu postura refleja el rendimiento de tu alma

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Miss postura perfecta, 1956. Congreso de quiroprácticos en Chicago.

¿Cuantas excusas puedes amontonar al final del día para infravalorarte o justificar tu falta de presencia en ámbitos sociales?

Tu postura es una actitud a la vida, una actitud con deriva a la precariedad o al éxito.

La patología y la enfermedad pueden llegar disturbar tu postura de forma importante pero este no es el caso de todos y no por ello uno debe desistir a verse mejor y a hacerse ver mejor.

La vertiente correcta alimenta tu psique positivamente reduciendo el estrés psicológico y a error de tomar el falso positvismo por filosofía, nos quedamos con sensaciones de relax muscular, de livianidad y la carga cae.

Es ese momento que notamos como nuestras palmas escapan a nuestro cuerpo, nuestra columna se relaja, el pecho se abre y nuetras órbitas oculares viajan hacia arriba, notamos que nuestra presencia llena la sala y podría llegar a derribar las paredes.

Si nos dejamos llevar por el pesimismo y la vergüenza, no solo notamos el efecto opuesto a lo descrito anteriormente, también sentimos como nuestros músculos se agarrota, empequeñecemos, nuestra caja torácica se comprime dificultando un uso óptimo de nuestros pulmones. La tensión recorre todo el cuerpo y la facilitación de las molestias se convierte en estandarte.

“Las malas posturas diminuyen la cantidad de materia gris del cerebro” – Apkarian, A. Et.al. 2004. Journal of Neuroscience 24(46)

Toma acción para obtener el mejor resultado que tu ajuste puede ofrecerte.

-Dr Murillo, UCDC

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Cervicalgia o dolor cervical: Paradigmas

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Padecer molestias, dolor y/o movimiento limitado de la columna cervical es un problema epidemiológico exacerbado por nuestro estilo de vida  y provocado por traumatismos.

Es común considerar el parto como un punto de partida accidentado debido a las maniobras actuales empleadas donde no es extraño forzar la columna cervical del bebé al dar a luz junto con algunos procedimientos emocionalmente traumáticos.
Luego vienen traumatismos futuros, sobre-esfuerzos, ambientes nocivos, estreses  múltiples…

Este cúmulo de eventos termina afectando mecánicamente la articulación cráneo-cervical debido a su falta de “topes articulares” a diferencia de las vértebras inferiores, las cuales están perfectamente bloqueadas a través de sistemas de planos simples y compactos de 6 articulaciones, formando un sistema de anclaje que solo puede ser alterado a través de modificaciones estructurales (elongamiento o destrucción del pedículo, alteración de la altura del disco intervertebral y otras patologías).

El segmento más débil es entonces la primera vértebra cervical, el Atlas, que solo dispone de 4 articulacianos que opuestamente no forman un sistema de topes suficientemente estable, permitiendo un movimiento multiplanar exclusivo, y así siendo suceptible a desplazamientos que se mantienen en estado de reposo de entre 3 a +0,7 milímetros sin destrucción o alteración de la estructura ósea.

Es entonces cuando la fuerzas de torsión afectan a tejidos blandos que tiran de articulaciones inferiores ejerciendo presión extra en discos intervertebrales y creando irritación en facetas (síndrome facetario). La torsión mecánica de la columna las malas posturas y microtraumatismos pasan factura a los discos (creando o empeorando hernias discales) y ocluyendo forámenes intervertebrales irritando los nervios a través.

El Atlas por si mismo está en ese momento afectando los mecanorreceptores, vértebras inferiores , irritando la médula espinal y oblongada produciendo: dolor en el cuello que puede viajar a la espalda y hombros, pérdida de fuerza en extremidades, posturas incorrectas y todo esto facilitará lesiones en un futuro.

El tratamiento es muy simple, reduce el desplazamiento del Atlas por un quiropráctico “Upper Cervical” ahora, el tiempo es un factor clave en la evolución del paciente, y este es un trabajo que no puede hacer ningún otro especialista sanitario (cirujano, fisioterapeuta, traumatólogo, etc.)

-Dr Murillo, UCDC

Los nuevos “runners” visitan el pasado

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Una creciente tendencia al calzado minimalista o a ir descalzo está cambiando nuestra forma de entender la fisiología humana.

Hasta la fecha, se promovía el uso de un calzado que invitaba a caer de talón (con suelas altas y blandas para absorver el impacto), algo que sería extremadamente arriesgado sin el calzado adecuado. Pero algunos culpan al calzado deportivo con suela desnivelada, de alterar la biomecánica natural del cuerpo y creen que constituye un riesgo mayor de lesión para tobillos, rodillas, caderas y columna lumbar.
En el estudio que se muestra en el siguiente video se pueden ver gráficas de como redirige el suelo, el impacto del corredor con la caída de talón en zapatillas de correr convencionales en comparación a ir descalzo, lo que le permitía caer con técnica distinta amortiguando mejor el golpe.

Con la técnica adecuada la tribu de los “tarahumara”, corredores natos, rinden mejor que la sociedad occidental en algunas maratones mientras van descalzos o con calzado rudimentario.

Existe la posibilidad que correr descalzo refuerce ligamientos de las articulaciones involucradas en la acción de correr.

En UCEi Quiropráctica opinamos que mantener la biomecánica correcta del esqueleto es esencial para prevenir tanto lesiones articulares como problemas en la columna vertebral.

Hemos observado que el ser humano puede amortiguar los impactos aterrizando en el antepie descalzo mucho mejor que aterrizando de talones con zapato deportivo.

Entre los beneficios experimentados al correr impactando con el antepié, está una mayor resistencia en ligamientos de los pies, menos tensión en la columna vertebral y mejor postura.

Invitamos a los más valientes y exigentes a probarlo. La técnica es simple:

-Levantar bien la rodilla y caer con el antepie – nunca llevar la rodilla a maxima extension en el impacto.

-Evitar que el talón vaya al suelo (es un aprendizaje progresivo).

Ahora, salid y practicad!